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Prueba Pericial Caligráfica

La prueba pericial caligráfica dentro del procedimiento civil, se encuentra regulada en los artículos 349 a 351 de la Ley 1/2000 de 7 de enero de Enjuiciamiento Civil. Es decir, dentro de la sección 5ª (“del dictamen de peritos”), del capítulo VI (“de los medios de prueba y las presunciones”) del libro II, referente a los procesos declarativos.

Se trata pues de un medio de prueba más, dentro de los enumerados en el artículo 299 del mismo cuerpo legal.

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En primer lugar, ¿qué es un perito calígrafo? Muchas veces al oír las palabras “perito calígrafo” nos imaginamos a un profesional que, provisto de una lupa, observa y analiza un documento manuscrito, y es capaz de adivinar hasta la forma de ser del autor del documento. Pero no debemos confundir a los peritos calígrafos con los grafólogos. Paso por paso. Definamos primero lo que es un perito calígrafo.

La Real Academia de la lengua Española en su primera acepción, define “perito” como “experto o entendido en algo”. Asimismo define “calígrafo” como “persona que tiene especiales conocimientos de caligrafía” Y “caligrafía”, como “Conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona, de un documento, etcétera”

De estas tres definiciones de la RAE podemos extraer que un perito calígrafo es aquel experto o entendido en analizar un documento a partir de los rasgos de su escritura. Un perito calígrafo emite un dictamen acerca de la veracidad o no de la escritura, y atribuye o excluye la autoría del mismo.

Cosa distinta es la grafología , que la RAE define como el “arte que pretende averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas de quien la escribe”. Queda clara entonces la diferencia entre caligrafía y grafología.

Pero de lo que tratamos en este artículo es sobre los peritos calígrafos. ¿Cuándo y sobre qué documentos se debe realizar un dictamen de perito calígrafo? Como hemos dicho, es la Ley de Enjuiciamiento Civil la que regula este medio de prueba en sus artículos 349 a 351.

hammer-802296_1920En el artículo 349 de la L.E.C. se regula el cotejo de letras, que va a ser la principal labor del perito calígrafo. ¿Cuándo necesitaremos de este cotejo? El artículo nos dice que, cuando sobre un documento PRIVADO no esté clara su autenticidad, o se niegue la misma, un perito deberá llevar a cabo el cotejo de letras. Pero también podrá practicarse el cotejo de letras sobre un documento PÚBLICO cuando se niegue o se ponga en duda la autenticidad de cualquier documento público que CAREZCA DE MATRIZ y de copias fehacientes, según lo dispuesto en el artículo 1221 del Código Civil. Con la excepción, en el caso de los documentos públicos, de que el funcionario o el que aparezca como fedatario interviniente reconozca que hubiera expedido dicho documento.

¿Qué es la matriz de un documento público? En el diccionario jurídico-pericial del documento escrito, elaborado por Francisco Viñals Carrera y Mª Luz Puente Balsells, se define matriz como “Original que se custodia y conserva en el Registro correspondiente del documento, usado para cotejar las copias o extender otras nuevas. Puesto que en la matriz es donde obran las firmas estampadas de los otorgantes en escritura notarial, es habitual que se designe dicha firma y documento en casos en los que no es posible obtener más firmas indubitadas; entonces se expedirá mandamiento judicial al perito para que pueda examinar dicha firma original en la propia notaría y para que al propio tiempo se le facilite fotocopia de la misma para su aportación al dictamen”.

Y ¿qué documentos públicos o privados son susceptibles de cotejo de letras? La parte dentro de un procedimiento judicial que solicite el cotejo de letras, deberá designar sobre qué documento o documentos debe hacerse el cotejo. El artículo 350 de la L.E.C. enumera una serie de documentos que se considerarán indubitados, sobre los cuales no es susceptible un cotejo de letras pues sobre su veracidad no cabe duda alguna:

  1. Los documentos que reconozcan como tales todas las partes a las que pueda afectar esta prueba pericial.
  2. Las escrituras públicas y los que consten en los archivos públicos relativos al Documento Nacional de Identidad.
  3. Los documentos privados cuya letra o firma haya sido reconocida en juicio por aquel a quien se atribuya la dudosa.
  4. El escrito impugnado, en la parte en que reconozca la letra como suya aquel a quien perjudique.

Estos documentos indubitados pueden compararse con el documento impugnado y así comprobar la veracidad del mismo. A falta de dichos documentos indubitados, la parte a la que se atribuya la autoría del documento impugnado, o la firma que lo autorice, podrá ser requerida a instancia de la parte contraria para que forme un cuerpo de escritura con lo que el tribunal o el Letrado de la Administración de Justicia le dicte. Si la persona que es requerida para elaborar un cuerpo de escritura se niega, se entiende que reconoce el documento impugnado.

Pero ¿qué ocurre si no existen documentos indubitados y tampoco es posible el cotejo de un cuerpo de escritura por fallecimiento o ausencia de la persona que debiera realizarlo? En ese caso, es el tribunal el que deberá valorar el documento impugnado, y como nos dice la ley, conforme a las reglas de la sana crítica. Para finalizar, una vez que se ha llevado a cabo el cotejo de letras con un documento indubitado o con el cuerpo de escritura, el perito debe elaborar un dictamen en el que explicará detalladamente las operaciones de comprobación y los resultados obtenidos por las mismas.

Artículo de Alba Ivars

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Abogada en CUMAS Investigación